Algunas anotaciones del autor

Esta investigación se encuentra en una permanente y constante reconstrucción, y no goza aún de respaldo científico o académico. Únicamente trato de ofrecerles una particular teoría referente a la localización de la Atlántida, dirigida a cualquier persona que muestre un mínimo interés por desaparecida civilización atlante.

El interés por los pueblos prerromanos del sur peninsular, empezó a gestarse en mí durante mi periplo universitario, al escuchar las lecciones de arqueología de don Pedro Rodríguez Oliva. Todo empezó con los pueblos libio-fenicios, antiguos navegantes procedentes del Mediterráneo Oriental. La frustración se apoderó de mí, pues en múltiples y diversos lugares de Andalucía se habían excavado numerosos yacimientos fenicios, pero en Nerja no había nada significativo o al menos digno de mención.

Me desconcertaba el hecho de que no hubiese enclaves fenicios en una de las regiones más bellas del sur peninsular. Habrá quienes me acusen de caer en el historicismo local y me tilden de egocéntrico, al sugerir que la capital  de la civilización más mítica de la Antigüedad, se desarrolló en lo que hoy es mi pueblo. Sin embargo, si observamos el relieve, en esta región costera de la provincia malagueña, se ubican excepcionales elementos naturales, los cuales, interpretados según la mentalidad de los antiguos, responden y encajan con múltiples descripciones mitológicas. Una de las ideas fundamentales sobre la cual radica esta obra, es la firme convicción de que diversos elementos de la mitología, son producto de la interpretación del relieve en los confines del Mundo Antiguo (Nerjacentrismo).

J. Bermejo: los griegos situaron a todos estos personajes mitológicos en el ámbito geográfico de nuestra península, porque en un determinado momento constituyó para ellos el limite occidental del mundo. Anteriormente estos mismos personajes estuvieron situados en otras regiones del Mediterráneo más próximas a Grecia, pero, al irse ampliando el ámbito del mundo conocido con el desarrollo de las navegaciones coloniales, se produjo un proceso de desplazamiento que vino a encontrar un fin primero en la Península Ibérica y luego en las islas Canarias… Es dentro de este marco de geografía imaginaria y de etnografía fantástica en el que debemos situar a todos estos personajes que habitarían según ellos la Península Ibérica” (Blázquez Martínez, José María. Gerión y otros mitos de Occidente, pp. 29-30)

Decía el filósofo e historiador alemán Oswald Spengler, que “la ciencia y la historia se aproximan de manera diferente a su objeto de estudio: una usa las leyes; la otra la intuición. La historia, frente a las relaciones causales que establece el método científico, se basa en la contemplación y la comparación, dirigidas hacia un horizonte milenario”(Álvarez Martí-Aguilar, Manuel. Tendencias Historiográficas II, p. 4).

“Indudablemente la historia se hace con documentos escritos. Pero también puede hacerse, debe hacerse, sin documentos escritos si estos no existen. Con todo lo que el ingenio del historiador pueda permitirle utilizar para fabricar su miel, a falta de las flores usuales. Por lo tanto, con palabras, con signos, con paisajes y con tejas. Con formas de campo y malas hierbas. Con eclipses de luna y cabestros…” (Febvre, L. Combates por la historia, 1953. Barcelona: Ariel, 1971).

Considero la función de los historiadores y las historiadoras, ha de ser cuestionar constantemente e incomodar con  nuestras sugerencias, poner en tela de juicio todo aquello que no cuadre en nuestros pensamientos. La arqueología, ambiciosa en sus intentos por reconstruir el pasado, es una ciencia que está profundamente limitada por dos factores: la casualidad y la conservación. Reconstruye el pasado sí, pero únicamente a través de los pocos hallazgos que se van produciendo, hallazgos que en numerosas ocasiones, se producen de manera aleatoria y fortuita. No reniego ni renegaré nunca de la arqueología, pues me parece una disciplina fascinante, pero en este estudio tan particular, no utilizaré el diagnóstico arqueológico como verdad incuestionable.

Por ello, estimados y estimadas lectores y lectoras, la imaginación es absolutamente fundamental en este estudio. En este caso tan sumamente particular, debería ser considerada como una herramienta indispensable, ya que la erosión en esta región es tan poderosa, que es capaz de borrar las huellas de nuestros antepasados. 

einstein

Nerja, capital de la Atlántida ®

Juan Puentes Bueno

 

 

 

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